lunes, 23 de junio de 2008


es que llueve fuera


con furia


y yo me quedo mirando al techo nuevo de esta habitación








la suavidad


la piel


(los mullaidines)





la tormenta que se ha desatado sin preaviso


y las sandalias


que se aprietan a los tobillos para no escaparse por las aceras.





Busco trabajo. Mujer joven periodista busca. Aroa joven mujer busca.





Qué difícil.





Pero tengo que escapar. Antes, mucho antes de que la ilusión comience a pudrirse por culpa de los que ya no la tienen.





Tres días y tú y yo tomaremos un avión. Por primera vez, planeta, volaremos.





Y a Paris.





Qué más.





Nada.





f


e


l


i


c


i


d


a


d

2 comentarios:

un pequeño cuerpo celeste dijo...

Te leí el otro día escribir por ahí que nunca habías puesto los pies en el cielo y te leí mentir, porque ir en avión es eso, poner los pies en el cielo. Pero el rigor hace que no diga nada. Hasta el viernes, que cuando el avión trote por la pista y nos sacuda hacia abajo y trepe por el cielo te pienso señalar con el dedo y decir ¡ahá! ¡pisas cielo!

Y la lluvia es bonita, mon amoug.
Y todos los trabajos una pérdida de tiempo (que espero que te paguen mejor).

Y los muyaidines te añoran y lloriquean, dos noches sin ti, los pobres.

Y todo lo demás se resume en cierto berso que te daré luego.

Anónimo dijo...

jiji
podría resumir mis respuestas a tí como jiji